PostHeaderIcon Nadie es un santo…y tu menos

Hace un par de días me encontré con una excompañera de trabajo y a parte de la agradable sorpresa de retomar una amistad –ha estado viviendo fuera de España durante 3 años- tuvimos ocasión de ponernos al día de la vida y sobre todo nuestra situación laboral actual.

Según me contó a su vuelta la empresa le había promocionado y ascendido gracias a la experiencia adquirida fuera, pero parece ser que ahora tiene que aguantar los comentarios sarcásticos de algunos compañeros que creen que es una enchufada y que no merece estar en el cargo –todo comentarios de otras mujeres por cierto-.

No se trata de que se lo digan así directamente, pero le van soltando cosas como “Que suerte tienes de saber idiomas, yo a tu edad estaba en el puesto X (menor)” o bromean a menudo con cosas como “por lo bien que os lleváis tu y el jefe parecéis familia”.

Por supuesto se ha enterado por terceros que a sus espaldas aún es peor y eso le hace sentir francamente mal y me pidió consejo para ganarse el respecto de sus compañeros.

Inmediatamente le expliqué que lo que debía hacer es crear unos límites, hacer saber a los demás qué cosas no les están permitidas decir respecto a ti y no cortarse un pelo a la hora de informarles en cuanto comience el sarcasmo –Usando la técnica en 4 pasos que explicamos hace poco-, pero en la conversación derivó en que según ella “no quería resultar alguien demasiado sensible a ojos de los demás”

Y es que en su particular visión de la moralidad mi amiga cree al igual que mucha gente que uno debe estar por encima de las pequeñas mezquindades y envidias de los demás ignorándolas.

Este tipo de pensamiento es muy habitual en el Cristianismo (aquello de poner la otra mejilla) y en la actualidad sigue muy en boga en muchos libros de autoayuda de todo-a-cien de esos que mezclan filosofía oriental con “la psicología de la abuela” y un par de citas de Deepak Chopra y Cohelo. El problema es que…

NADIE CAMINA SOBRE EL AGUA

Es muy  normal que las personas evadamos las situaciones incómodas, y sin duda lo es el  afrontar el hecho de que otra persona nos está molestando con su conducta hacia nosotros, pero esa excusa que algunas personas se ponen de “creerse mejor por aguantarno solo es absurda si no totalmente injustificable y causa directa de la pérdida de un montón de energía que podríamos emplear cogiendo el toro por los cuernos y cortando de raíz con la situación.

Lo que haces cuando sigues esa pauta es ni más ni menos que el clásico conformismo y por mucho que nos digamos a nosotros mismos “a mi me resbala la opinión ajena” sabemos que el resentimiento queda ahí permanentemente y solo hace que acumularse día a día hasta que al final explota contra la persona que menos culpa tiene pero que tiene la mala fortuna de cogernos en el momento menos oportuno.

A no ser que realmente te resbale, que seas un lama tibetano o que lleves 30 años meditando y haciendo ayunos diarios o bien que de alguna manera hallas encontrado la iluminación espiritual ¡es una locura permitir que los demás se salgan con la suya y proyecten en ti toda su basura mental!.

SER SENSIBLE NO ES NINGUN PROBLEMA

Mi amiga es que es una persona muy sensible, cualidad que sin duda le ha ayudado a percibir antes que nadie las necesidades de sus socios y clientes, pero que al mismo tiempo le hace más vulnerable a la crítica y los comentarios negativos de los demás.

Así que al comentarle todo esto que os acabo de contar su respuesta fue “Y no pensarán los demás que uno es demasiado quisquilloso” pues si, diles la verdad, que lo eres y que te gustaría que te trataran con más respeto.

Que yo sepa ser sensible no es ningún delito, es más, al menos para mi es una cualidad que aprecio en mi mismo y en los demás.

La gente sensible suele ser educada y más propensa a apreciar el arte y el sutil placer de una conversación culta e inteligente –Obviamente hablamos de gente sensible pero con una mínima clase social, de lo contrario estaríamos delante de algún invitado a El programa de Patricia

La cuestión es que las personas sensibles NECESITAN MÁS QUE NADIE EL PONER LÍMITES, ya que sobre todo en el duro mundo laboral es muy fácil ser etiquetado como “cabeza de turco de las frustraciones ajenas”.

Por un momento piensa en las personas cuya mera presencia hace que las trates con respeto, y luego piensa en las que sueles reírte. La diferencia es que los primeros tienen límites fuertes que no dudan en reforzar a la primera señal de que alguien está tratando de traspasarlos.

DEJA EL MARCADOR A CERO

Según muchos libros de autoayuda TU eres el culpable por sentirte mal, básicamente porque no estás lo suficientemente “evolucionado” para comprender que los demás son pobres desgraciados que no saben lo que hacen y que a diferencia de ti no están ni siquiera en el camino de mejorarse a sí mismos –y comprar los mismos productos del gurú al que sigues-.

Este tipo de filosofía basura New Age no solo crea en las personas complejos morales, si no que encima no acaba con el resentimiento y la cólera que uno es capaz de acumular en su interior durante años.

¿Aun te acuerdas de algo que te dijo un familiar hace años? ¡Llámalo y hazle saber que lo que dijo es un montón de mierda que te ha hecho sentir fatal! ¿Tu padre en vida pasó de ti y te las hizo pasar canutas? ¡ves al cementerio y meate en su tumba! NO ERES NINGUN SANTO, SOLO ERES UN SER HUMANO ¡Y ESTÁ BIEN!.

Da igual que la otra persona reconozca su culpa, inmediatamente te sentirás mejor por el mero hecho de haber soltado ese lastre. Hazlo tranquílamente y con educación, escoge el mejor momento y las mejores palabras !pero sácalo fuera de una vez!.

También es muy probable que muchas veces la otra persona ni siquiera fuera consciente del daño que hacía y te des cuenta de que ni siquera valía la pena albergar esa resentimiento ¡pero no por ello te lo quedes para ti!.

Las personas somos como somos NO COMO ALGUNOS FILÓSOFOS DE SALÓN CREEN QUE DEBERÍAMOS SER –y que en su vida privada por cierto actúan de forma muy diferente a cómo predican- y eso significa ser sensibles e inteligentes y también violentos e irracionales.

Por ello en cada momento debemos escoger las mejores herramientas –y en la mayor parte de ocasiones siendo firme y sentando educadamente unos límites es más que suficiente- Pero de una forma o de otra un comportamiento inaceptable DEBE CESAR y no dejar pisotearnos por nadie, ni moral ni mucho menos físicamente.

Tal vez nunca serás un santo, pero ¿tú sabes como acaban los santos? Te daré una pista, mira la foto de arriba…

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4 comentarios para “Nadie es un santo…y tu menos”

  • Paco says:

    En los altares, acaban en los altares 😉

  • Indiana says:

    eso así entrando en materia me ha recordado a cuando te cancelan una cita, y piensan q estarás ahí para lo q sea… lo cierto es q no me manejo bien en todas las situaciones del tipo…!

  • El Gato en el Tejado says:

    Creo que todo esto se refiere a ser Asertivos.

    Una de las muchas cosas que he leído sobre la asertividad es que: “ayuda a pararle los pies a la persona que te está insultando o pretende desmoralizarte con sus criticas”

  • aprendeseduccion says:

    Indiana: que raro que a ti te cancelen citas granuja :)nadie se maneja bien con eso !es normal!

    Gato en el tejado: exacto, ser asertivo es la palabra.

    Sin embargo si estudias la vida de los santos ves que antes de ser tocados por la espiritualidad antes eran unos elementos de cuidado -San Francisco de Asis fué en su juventud el Pocholo de su época y San Pablo se dedicaba a perseguir cristianos para Roma-.

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