PostHeaderIcon Kaizen: mejora constante en nuestras vidas

Nadie pone en duda que puede considerarse como “milagrosa” la espectacular evolución que ha sufrido Japón en unas pocas décadas, pasando de ser una nación asolada y en ruinas al final de la segunda guerra mundial al gigante tecnológico que es hoy en día.

A mi personalmente me fascina como un pequeño país sin recursos naturales, asolado por terremotos y desastres naturales continuos y superpoblado no flaquea en su pulso contra otras potencias mucho más fuertes en teoría como Estados Unidos o Europa y es capaz de afrontar el futuro con optimismo.

¿Cuál es el secreto? ¿Mucho trabajo? Si, eso es importante, pero más que cantidad hoy vamos a hablar de CALIDAD, de exigirse a uno mismo lo mejor en todos los sentidos y cada día más, hablamos de la filosofía Kaizen.

¿QUÉ SIGNIFICA KAIZEN?

““¡Hoy mejor qué ayer, mañana mejor que hoy!” es la base de la milenaria filosofía Kaizen, y su significado es que siempre es posible hacer mejor las cosas. En la cultura japonesa está implantado el concepto de que ningún día debe pasar sin una cierta mejora.

 

Durante los años 50 del siglo pasado, en Japón, la ocupación de las fuerzas militares estadounidenses trajo consigo expertos en métodos estadísticos de control de procesos que estaban familiarizados con los programas de entrenamiento denominados TWI (Training Within Industry) cuyo propósito era proveer servicios de consultoría a las industrias relacionadas con la Guerra.

Los programas TWI durante la posguerra se convirtieron en instrucción a la industria civil japonesa, en lo referente a métodos de trabajo (control estadístico de procesos). Estos conocimientos metodológicos los impartieron W. Edwards Deming y Joseph M. Juran; y fueron muy fácilmente asimilados por los japoneses.

Es así como se encontraron la inteligencia emocional de los orientales (la milenaria filosofía de superación), y la inteligencia racional de los occidentales y dieron lugar a lo que ahora se conoce como la estrategia de mejora de la calidad Kaizen. La aplicación de esta estrategia a su industria llevó al país a estar entre las principales economías del mundo.

Este concepto filosófico, elemento del acervo cultural del Japón, se lo lleva a la práctica y no sólo tiene por objeto que tanto la compañía como las personas que trabajan en ella se encuentren bien hoy, sino que la empresa es impulsada con herramientas organizativas para buscar siempre mejores resultados.

Partiendo del principio de que el tiempo es el mejor indicador aislado de competitividad, actúa en grado óptimo al reconocer y eliminar desperdicios en la empresa, sea en procesos productivos ya existentes o en fase de proyecto, de productos nuevos, del mantenimiento de máquinas o incluso de procedimientos administrativos.

Su metodología trae consigo resultados concretos, tanto cualitativos como cuantitativos, en un lapso relativamente corto de tiempo y a un bajo costo (por lo tanto, aumenta el beneficio) apoyado en la sinergia que genera el trabajo en equipo de la estructura formada para alcanzar las metas establecidas por la dirección de la compañía.”

Wikipedia

¿CÓMO APLICAR LA FILOSOFÍA KAIZEN EN NUESTRAS VIDAS?

Tanto en la seducción como en el resto de aspectos de nosotros mismos debemos ante todo asumir que merecemos lo mejor, pero que obtenerlo no es el resultado de un fuerte y traumático cambio radical, sino de pequeños pero constantes ajustes en nuestras costumbres, en nuestro día a día.

Es ese el fracaso de las filosofías basadas en la autoayuda: pedir cambios radicales y demasiado abstractos que solo nos llevan a la desilusión y a sentirnos “poco evolucionados”.

Para aplicar kaizen debemos primero hacer una lista de aquellas cosas que podemos mejorar en nuestras vidas, y no me refiero a los grandes problemas o a esas cosas que nos prometemos hacer a principios de año y que nunca cumplimos –dejar de fumar, ir al gimnasio o apuntarte a inglés-

Me refiero a esas pequeñas cosas que podemos arreglar fácilmente y que posponemos siempre para mañana: ordenar cosas en casa, arreglar algún cachivache u electrodoméstico, hacer limpieza, ordenar alguna colección, llamar a ese amigo al que te encuentras periódicamente y al que siempre prometes darle un toque para quedar…

Es por eso que la gente nunca cambia: matamos moscas a cañonazos pensando en los grandes problemas mientras estas pequeñas cosas pendientes nos quitan nuestra energía y nuestra confianza en nosotros mismos.

Por ejemplo, y siguiendo con la filosofía oriental, para un japonés una casa desordenada equivale a una mente desordenada. Por ello para los orientales es tan importante la ceremonia, el arte floral o el arreglo del jardín: adiestras tu mente para centrarte en lo importante, en el momento, en el aquí y ahora.

Pero para estar “aquí y ahora” no hace falta comprarse un kimono ni podar bonsáis: empezad eliminando aquellas pequeñas tareas pendientes, haced incluso una lista para ayudaros a “matar dos pájaros de un tiro”.

Puede parecer una tontería, pero os garantizo que en un mes más o menos empezareis a notaros con más energía, más creativos y con más ímpetu para mejorar otras cosas de mayor calibre, y es entonces cuando el Kaizen realmente comenzará a dar sus frutos.

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Un comentario para “Kaizen: mejora constante en nuestras vidas”

  • Irene dice:

    Hola! gracias por tu firma! He cotilleado un poquito tu blog y está entretenido y, sobre todo, muy bien documentado ^^. Ya os visitaré más a menudo :) Besitos!

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