PostHeaderIcon Sobre Feminazis, Milenials y el futuro de Aprende Seducción

Hay dos cosas que no os voy a negar: una es que llevo años bastante despreocupado de esta web y centrado en otras historias personales mías, y otra es que el mundo ha cambiado mucho desde que AS empezó, diría que a peor en muchos sentidos.

Y no es que en el 2008 viviéramos un paraíso de bonanza económica, oportunidades y las cosas fueran más sencillas en ningún aspecto, no, el mundo simplemente tenía más sentido, o al menos la locura, el fanatismo y las ideas irracionales eran algo que si existían pero que solo eran un pequeño gueto en algún recóndito foro o blog de Internet.

Soy el primero en admitir que precisamente son estos cambios los que me han desanimado a seguir con AS, un proyecto que comenzó con una idea sencilla: ayudar a los hombres a encontrar pareja y una vida equilibrada.

A lo largo del camino y tras mucha interacción con personas muy interesantes que me han apoyado en muchos sentidos también me encontraba con incomprensión por parte de algunos hombres, en parte por las ideas preconcebidas impuestas por su entorno femenino sobre como funcionan las relaciones humanas, en parte también por la clásica resistencia al cambio ocasionada por el propio orgullo y cabezonería masculina.

Pero en esos primeros años las cosas buenas superaban con creces las malas, yo seguía centrado en lo que creía se me daba mejor y mientras tanto la sociedad e Internet cambiaban hacia la locura colectiva y la exaltación de la emociones baratas y la mediocridad intelectual en las que hoy en día nos vemos inmersos queramos o no.

Podría hablar por ejemplo del auge del comunismo disfrazado dentro del caballo de Troya que ha sido el mal llamado “feminismo” (que en realidad es algo mucho más insidioso y oscuro llamado marxismo cultural y que es una versión real de la “policía del pensamiento” que explicaba Orwell en 1984).

También podría hablar sobre cómo dicho sistema ha conseguido que millones de hombres en el mundo se sientan culpables por serlo, crean que son “privilegiados” por ello y que de alguna forma tengan de “reparar” un daño imaginario a “las mujeres”, a gente de minorías étnicas a las que no has hecho ningún mal, o aceptar que de repente la biología y la ciencia no cuentan, que algo tan básico como tu género no es algo con lo que naces si no una mera creencia que un ente malvado llamado “hetero patriarcado” te ha lavado el cerebro para convencerte de que es así.

Paralelamente a ello están las redes sociales, un mundo en donde cualquier idiota tiene un medio para dar sus opiniones, pero (y esto es lo peor) creen de verdad que sus opiniones tienen alguna validez porque otros tantos idiotas que piensan (mal) como ellos dicen darles apoyo. Esto no sería tan malo en sí mismo ya que se da desde que existe Internet, no, el problema es que nuestros gobernantes piensan que esas tendencias de ideas estúpidas son algo que deben tener en cuenta en el mundo real a la hora de tomar decisiones que nos afectan a todos.

Pero esto va muuucho más allá del comunismo o el feminismo de tercera ola, es una forma ver la vida que a lo largo de la historia ha tenido muchas formas, nombres y etiquetas y que nunca desaparecerá del todo, y que el gran filósofo Antonio Escohotado acuñó como “El Pobrismo” que ensalza como una virtud algo indeseable para cualquier persona cuerda como es la falta de recursos, la incapacidad o la exclusión social, y de lo que tal vez en otro momento explique con más detalle.

Y por último y no menos menos importante (y que personalmente me parte el corazón) es ver como la gente joven está derrotada y deprimida sin siquiera haber peleado.

Hace décadas ser joven era sinónimo de rebeldía, estar en esa edad en que tienes fuerza y empuje para salir al mundo real y hacerte un hueco, equivocarte, caerte, aprender y volver a levantarte, en donde cuestionar los paradigmas de tus padres y maestros y sobre todo en ser un emprendedor de tu propia vida.

Ahora vemos que para empezar el concepto de “ser joven” a pasado a referirse a gente de más 30 años y que incluso gente de más de 50 años todavía creen que lo son y actúan como si lo fueran.

Pero fuera de esta percepción personal y subjetiva que uno tenga sobre hasta que punto uno deja o no de ser joven, el hecho objetivo es que los auténticos jóvenes (los chicos y chicas de entre 15 a 25 años de hoy en día) no tienen ilusión ni ganas de crecer, salir de la zona de confort de casa de sus padres y básicamente ningún incentivo para crearse una vida propia real fuera de las redes sociales.

Si te has criado en una realidad virtual digital en la que cosas como sacrificio, ahorro, compromiso con tus valores y tener capacidad de sobreponerse a los reveses emocionales y perseverar son solo características sobrehumanas de los personajes de un anime o un videojuego y quien se supone que son “el futuro” piensan así, nuestro futuro como sociedad en conjunto es directamente la extinción.

Por poner un ejemplo: en la empresa en donde trabajo no se contrata a nadie que no pase los 40 años. No es un norma escrita, y no es que gente de menos edad no sea entrevistada para puestos, es que el CEO ha comprobado una y otra vez que simplemente no sale a cuenta dar de alta a alguien que en uno o dos meses va a dejar su puesto en cuanto se enfrente a la presión de tener alguna responsabilidad, o peor, se van a coger “bajas psicológicas” porque se les llame la atención por hacer mal su trabajo (y lo jodido es que los veteranos tenemos MÁS trabajo y el mismo sueldo por cierto)

Y tiene todo el sentido: si eres un adulto pero tienes la edad mental de un niño de 10 años no eres contratable, por mucho que tus papás te digan que “eres especial” y tienes “derechos” solo por respirar y tener una cuenta en Instagram o Twitter.

Al mismo tiempo eso se traduce también en una peor tasa de natalidad, ahora y en el futuro próximo:

Si no puedes mantener un trabajo digno y hacerte una vida propia en el mundo real ¿quien quiere va a querer compartir una vida real que le ha costado esfuerzo y sacrificio contigo?

Si eres un chico que ni estudia ni trabaja y tu único merito es acumular videojuegos (y kilos) y subir vídeos a Internet de tus partidas al Fornite ¿por que te va a querer una chica? ¿por que tu abuela dice que eres un buen chico? ¿por que la vida te lo debe? ¿por que eres un “aliado” en causas sociales en las que tu única participación es darle a un botón de “Like” o “Retuit”? ¿por que eres un joven emprendedor cuyo genial (y muuuuy original) plan de negocio es crearte un canal de Youtube subiendo gameplays o haciendo el ridículo para rascar visitas?

Si eres una chica que ni estudia ni trabaja tu único merito es poner cachondo a una legión de pagafantas en Instagram ¿porque te va a querer nadie como persona? ¿que puedes aportar como ser humano a un hombre de verdad a quien el hecho de que seas joven y sexualmente atractiva no le compensa si es a riesgo de que le caiga una denuncia falsa por acoso o violación y manches su reputación en las redes si se da cuenta que no eres más que una cabeza hueca egocéntrica que piensa que el mundo gira en torno a su escote y te deje?

Pero no penséis ni por un segundo que este el llanto de un pollavieja del estilo “los jóvenes de hoy día no valéis nada, mi generación si sabíamos”, todo lo contrario.

Mi generación es la que ha permitido que esto suceda, es la que ha educado a los jóvenes de hoy en día permitiéndoles ser unos blandengues fracasados, y es la que adoctrina y financia a los colectivos de SJWs, feminazis y asociaciones de ofendiditos profesionales. Es más, es mi generación (la patéticamente llamada “Generación X” como si fuéramos superheroes, hay que joderse) la que inició el invierno demográfico actual comprando la idea de que ser alguien en la vida es hipotecarse, cambiar de coche cada año e irse de vacaciones a Bali con un sueldo de currela.

En mi entorno veo auténticos muertos en vida con divorcios y pensiones que pagar, charos con la actitud de una cría de 15 años, gente que lleva décadas tratando de sacarse unas oposiciones, padres que se arrepienten de serlo y no participan en la educación de sus hijos pero al mismo tiempo se indignan porque los profesores de sus retoños no les tratan como los seres de luz especiales y (según ellos) “muy adelantados para su edad”, y toneladas de hipocresía y miseria vital sepultadas en adicciones, antidepresivos y suscripciones a Netflix.

Y añado: cada vez hay más milenials que se atreven a pensar por si mismos y a darse cuenta que la vida real y la vida virtual de las redes sociales van por caminos distintos. Si hay esperanza y lo que explico no es tan apocalíptico y falto de alternativas, todo es posible.

Concluyendo, en el caso de que AS continúe (cosa que no tengo muy claro por cierto) no será con las premisas de hace 10 años, no vivimos en el mismo mundo y las reglas son diferentes, aunque el desarrollo personal es igual o mucho más necesario que entonces, sobre todo herramientas para aprender a pensar por ti mismo de forma critica y constructiva al tiempo que te permitan defenderte de la manipulación y la persuasión negativa y limitadora a la que la filosofía del pobrismo nos pretende someter.

Tal vez no esté todo perdido y lo que parece el final solo sea el inicio de un nuevo ciclo, ya veremos.

Deja un comentario

Suscripción por correo

Escribe aquí tu email y recibe automáticamente los nuevos artículos:

Delivered by FeedBurner

Archivos