PostHeaderIcon Tantra Yoga, la sexualidad sagrada

Cuando hablamos del Yoga muchos pensamos en las posturas y estiramientos típicos que vemos en el cine o en algunos gimnasios, pero este tipo –El Hatha yoga, más vinculada con la puesta en forma interna y externa- no es el único.

Existe otro tipo de Yoga igualmente popular que gana cada día más adeptos y vincula –de la misma forma de Taoismo con el chi-kung- el uso de la energía corporal, la salud y el sexo.

Hablamos del Tantra, una practica que tiene mucho que ofrecernos en salud y claridad mental al mismo tiempo que puede convertirnos en autenticas maquinas sexuales capaces de controlar el orgasmo hasta límites insospechados. Este artículo os aclarará muchas cosas al respecto:

“¿Te gustaría hacer el amor todas las noches durante ocho horas como Sting? (Con Sting, no; ¡como Sting!) Cuando lanzó su disco “Sacred Loved”, el ex cantante de The Police declaró, en un reportaje con la prensa, que gracias al yoga hace el amor todos los días durante ocho horas.

¿Qué es el tantra?

Según los seguidores del sexo tántrico, que comparte muchos de sus principios con el yoga, a través de encuentros prolongados y relajados, y siguiendo algunos rituales, los amantes pueden conseguir una unión física y espiritual tan intensa que los orgasmos llegan a sentirse con todo el cuerpo. Por esta razón, se dice que el Tantra es el culto del éxtasis.

El Tantra, que en sánscrito quiere decir “red” o “secreto”, es un conjunto de textos y rituales religiosos esotéricos budistas e hindúes en los que el dios Siva explica la filosofía del ritual tántrico, que incluye la práctica del sexo consciente como camino para potenciar la sensibilidad humana y focalizar toda la energía en una satisfacción mutua.

En “Tantra, amor y sexo. El corazón del sexo tántrico”, la autora Diana Richardson insiste en que es fundamental conectarse con el presente para disfrutar de cada paso: “Nuestro estado de conciencia se ve negativamente afectado por nuestro propio interés por el orgasmo, ya que concentrar nuestra atención en algo que está por llegar, hace que nos perdamos el maravilloso momento presente”, dice.

Los tantristas consideran que la eyaculación es un derroche de energía, por eso creen que con una vez por mes es suficiente. Igual, lo que a ti te interesa es puro placer, no volverte tantrista pura, ¿no?.

Para los sexólogos, el sexo tántrico no es ninguna novedad. “Cuando uno lee con detenimiento esas técnicas, se encuentra con que en su estructura son similares a las clásicas que todos los días aplicamos en Occidente; en particular, para los problemas de eyaculación precoz y la falta de erotismo en las parejas.

Para bien o para mal, estamos en este mundo occidental, y la gente, por lo regular, no tiene tiempo para dedicarse a meditar, respirar, concentrarse en las sensaciones fisiológicas”, opina el Dr. Juan Carlos Kusnetzoff, sexólogo clínico, miembro titular de la Academia Internacional de Sexología Médica.

Es probable que, como dice el Dr. Kusnetzoff, sea difícil llevar a cabo la técnica “original”. No obstante, a lo mejor, algunas de las costumbres “tántricas” nos aportan un nuevo punto de vista que mejore nuestras relaciones. ¡Con probar, no se pierde nada!.

Cuanto menos, mejor. El primer paso para practicar sexo tántrico es no practicar el sexo…Sí, tal como lees, los seguidores más leales de esta práctica recomiendan hacer el amor una sola vez al mes para “acumular energía sexual”.Si te parece mucho tiempo, te recomendamos dejar pasar unos cuantos días, para que aumente el deseo. En parejas que perdieron el interés, esta “abstinencia” logra increíbles resultados.

Como le sucedió a María Concepción Garrido, que para recuperar la pasión perdida, se propuso, junto a su marido, practicar sexo tántrico. Tras varios días de no tener ningún tipo de contacto sexual con su esposo, comenzó a tener sueños eróticos con él: “Los primeros años de mi matrimonio, constantemente soñaba con mi marido, éramos amantes muy fervientes. Pero después de tener hijos, directamente dejé de tener sueños eróticos”, relató.

Haz de tu habitación un templo del amor. Ilumina el ambiente con velas blancas y perfumadas, coloca flores frescas en jarrones y ten a mano aceites y bálsamos para los masajes.

También, escoge una música suave que favorezca la relajación y prepara una bandeja con fruta y agua, para los momentos de “descanso”. Antes de iniciar la sesión, baja el timbre del teléfono o directamente desconéctalo, y asegúrate de que nada vaya a interrumpirte.

Déjate llevar por el ritmo de la respiración. En el Tantra, las palabras sobran, el ritmo lo lleva la respiración. Siéntate frente a frente con tu pareja y comienza a respirar en forma pausada y sincronizada con él. Cuando tu exhalas, él inhalará; la idea es que él respire de tu aire y tú del suyo. Cierra los ojos y siente cómo el aire recorre todo tu cuerpo. De a poco, los pensamientos irán desapareciendo y entrarás en estado de meditación.

El momento de las caricias. Toma algún aceite y masajea a tu pareja con movimientos lentos y suaves. Primero, circulares y luego, de arriba hacia abajo, explorando todo el cuerpo. Haz que tus dedos busquen tu propio placer. Eso sí, absténganse de los pechos y los genitales. ¡Se reservan para lo último! Acaríciense durante quince minutos, luego hagan un descanso y vuelvan a la carga.

El beso del deseo. Recuéstense uno junto al otro, mírense a los ojos y bésense sin tocarse. Sigan el ritmo de la respiración.

Cada vez más próximos. Míralo fijamente y besa su piel. Recorre su cuerpo con tus besos y deja que él también lo haga. Recuéstate de espaldas y permítele que acaricie tus pechos. Déjate llevar por las sensaciones sin apresurarte. Recorre toda la longitud del pene y deja que él acaricie tu vulva con suavidad y dulzura.

Penetración tántrica. Descansen nuevamente, sigan respirando en forma pausada, y prepárense para una penetración completamente distinta a la conocida. Para la disciplina tántrica, el hombre no hace el amor a la mujer sino que son dos universos que se conectan y abren paso.

El ritual tántrico toma a la penetración como un paso más del acercamiento de los cuerpos, no como una meta, por eso en la primera etapa la penetración debe ser estática. El pene se queda inmóvil dentro de la vagina, mientras la pareja continúa acariciándose suavemente.

Al cabo de un rato, comenzarás a notar cómo tu vagina se relaja por completo y comienza a moverse rítmicamente por sí misma. Por su parte, el pene también tiene su propia autonomía y se mueve, como absorbido por la vagina. Este paso dura por lo menos 30 minutos.

Posponiendo el orgasmo. Si la erección es muy fuerte y se acerca la eyaculación, vuelve a los ejercicios de respiración y a las caricias suaves. También, el hombre puede apretar con dos dedos la zona del perineo, que queda entre el escroto y el ano, para evitar la eyaculación.

Después de dos o tres horas de caricias tántricas, tu cuerpo y el de tu pareja estarán sumidos en el punto más alto de excitación y sentirán que forman un solo cuerpo. Así, dejándose llevar por las sensaciones placenteras, podrán encarar finalmente el coito, siempre lenta y suavemente, hasta que se produzca el orgasmo y éste los llene de placer, de los dedos de los pies hasta la punta de la cabeza.

Fuente: Univisión

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