PostHeaderIcon 7 puntos a evitar al usar humor en seducción

 

El humor chulo o incluso el humor normal y corriente tiene su importancia en determinados estilos personales de seducción. Si crees que puedes utilizarlo y tienes talento e inteligencia suficiente para ver el lado cachondo y surrealista de la vida tienes puede convertirse en un increíble arma de seducción, pero siempre y cuando -como todo- lo hagas correctamente.

El arte de explicar cosas con gracia además te da confianza en ti mismo: si tienes que entrar a un grupo de extraños seguro que lo haces con más aplomo si eres capaz de relajarles con tu forma desenfadada de explicar las cosas, pero sin embargo hay gente que incluso con cierto talento suele volverseles en contra.

Hoy os explicamos que debemos evitar a la hora de hacer reír:

-No Tratar temas comunes:

El humor no está en quien lo utiliza, si no en la mente de quien lo escucha. Para hacer gracia la gente tiene que conectar con nosotros y lo que decimos, por tanto utilizar temas demasiado minoritarios -incluso aunque sea un material de primera- te hace candidato numero uno a acabar riéndote tu solo de tus gracias.

Por ejemplo, hace poco fui a un salón del comic y el presentador de una actuación empezó a hacer unos chistes utilizando referencias que yo desconocía, aunque los aficionados congregados se morían de la risa. En ese contexto esas referencias eran el 50% del éxito, pero fuera de ahí y delante de otro público hubiese sido bien diferente.

El trabajo, las relaciones, el sexo, la familia, el colegio..todos conocemos estos temas, son universales y una garantía de que casi cualquier persona se identificará con lo que cuentas.

-Actualidad no actualizada:

Hay temas y personajes que en el momento están de moda y están en boca de todo el mundo que pueden realzar cualquier conversación. Es posible que algunos de ellos sean material de primera para la risa y la mofa, tanto que irremediablemente acaben formando parte de tu repertorio, pero !cuidado! La actualidad solo sirve si está actualizada.

Las modas pasan con igual rapidez que llegan, así que hablar de algo ya “pasado” nos quita frescura y es cuando damos la impresión de que tenemos una especie de repertorio de cosas que explicamos de forma mecánica a todo el mundo.

-No exagerar:

Toda historia o anécdota personal, por graciosa que sea en si misma puede ser muuuucho más graciosa exagerando los pequeños detalles.

Decir “Era más feo que pegarle a un padre” es mejor que decir “Era muy feo”, pero mejor incluso es decir “Era tan feo que nació prematuro y le pusieron en una incubadora con cristales tintados”.

Exagerar no es mentir porque cualquier persona mínimamente inteligente entiende lo que es una exageración, así que !Todo vale!.

-Ser demasiado “políticamente correcto”:

No queremos que los demás piensen que somos unos tipos soeces, machistas y con prejuicios, pero ser demasiado correcto por miedo de ofender a alguien nos quita un importante factor del humor: la transgresión.

La gente educada cae bien…y se vuelven unos pagafantas, la gente mal educada puede crear odios…y pasiones -Montañas Rusas Emocionales ¿se acuerdan de ello?-. Si creas el suficiente interés en una chica será ella quien se tome el esfuerzo en averiguar si detrás de esa fachada de tío duro se esconde alguien tierno y sensible.

-No tener ritmo ni agilidad:

El nivel de atención de la gente es limitado, y más si haces amigos en un sitio lleno de distracciones como un bar o una discoteca, por eso tienes que ser conciso y dar ritmo a tus anécdotas.

Hazte la siguiente pregunta: ¿puedo contar lo mismo con menos palabras o más rápidamente? Puede que tu anécdota de la gorda y el euro sea lo más, pero si la alargas innecesariamente puede o bien resultar aburrida o bien provocar que tu audiencia te deje con la palabra en la boca ante la menor distracción.

Por ridículo que parezca !practica delante del espejo!. Es divertido y aumentará en un 100% practicar un poco antes de salir de casa o cada vez que estás solo en casa delante de un espejo. Controla el tono, los gestos, imita diferentes voces…en definitiva encuentra tu propio estilo.

-Contar chistes:

No tengo nada en contra de los chistes de toda la vida, de hecho en manos de alguien con auténtica gracia incluso el más sobado chiste de Jaimito se convierte en una obra maestra, pero a no ser que seas la reencarnación de Chiquito de la Calzada o Eugenio lo más seguro es que se vuelva en tu contra.

No mucha gente tiene gracia natural, esto es un hecho, y otro hecho es que los chistes los cuenta cualquiera y bastante mal, así que cuando a alguien le dices “te cuento un chiste” juegas con un prejuicio negativo en tu contra, incluso aunque se te de razonablemente bien.

Por eso recomiendo contar anécdotas: no decepcionan porque no tienen un “gran final”, entretienen, te hacen pensar y crean una conexión. Si cuentas un chiste al menos asegúrate antes que no está muy sobado o bien que tienes una especial gracia contándolo.

-Ser demasiado showman:

Este es el consejo más difícil, pero intenta transmitir que el humor es algo que forma parte de tu personalidad y trata de caer en gracia en vez de parecer un gracioso.

Encadena las gracias con una conversación normal y no trates de ser un showman. Si llevas más de 5 minutos hablando solo, por muchas sonrisas que provocas escucha la señal de alarma de tu cerebro que te dice “!Peligro de Síndrome de Exceso de Atracción!”.

No tienes que emplear todos tu repertorio con cada chica con la que hables, reserva siempre ases en la manga y utiliza el humor como un premio a su participación: si ella se interesa por ti e invierte en la conversación tu la premias con una gracia, si no te callas o te pones un poco serio por un instante y le preguntas tu sobre algo.

Ten en cuenta estos puntos y junto con tu talento serás el rey de la velada.

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