Despeja tu vida, haz espacio a lo nuevo
Ahora que es verano y tengo tiempo libre pongo en marcha algo que el periodista Alfonso Arús suele recomendar como terapia para sentirte mejor: iniciar lo que el llama “Campaña mierdas las justas”, que es ni más ni menos que dedicarse a tirar y/o regalar todo aquello que tenemos en casa almacenado criando polvo.
¿Te gustaría aprender cosas nuevas? ¿Otro trabajo, nuevas amistades, ligues, aventuras? ¿Una relación amorosa? Pues déjame darte un pequeño consejo basado en mi experiencia, no se porqué pero cuando creas un espacio, cuando despejas un poco el terreno parece como si estuvieras accionando los mecanismos para que el universo te traiga cosas nuevas a tu vida.
TU CASA, TU SANTUARIO
Somos energía, creamos energía y desde luego la gastamos y necesitamos reponerla, sobre todo después de un duro día de trabajo y horas de estrés, comidas rápidas y prisas.
Por ello el sitio donde vivimos debe estar siempre en orden, es tu espacio sagrado y su función es ayudarte a estar cómodo y que recargues tus pilas para el día siguiente, y nada es menos relajante que vivir comprimido entre ropa arrebujada, libros y revistas esparcidos por la mesa, regalos que aceptamos por compromiso y no hacemos servir…
Acabar con el desorden es una terapia increíble que genera un montón de energía.
La paradoja de la limpieza: esfuerzo que genera energía
A diferencia de trabajar para otra persona –incluso por un sueldo- o hacer un favor a regañadientes, cuando ordenamos, limpiamos o tiramos cosas que no usamos nos sentimos mejor, mucho más relajados y enérgicos que al comenzar.
Obviamente al principio es un esfuerzo físico y mental, sobre todo DECIDIR QUE NOS QUEDAMOS Y QUE ES LO QUE DEBERÍAMOS DAR PUERTA. Yo sigo un principio que personalmente me suele funcionar: miro detenidamente el objeto en cuestión y me pregunto “¿He usado esto en los últimos 6 meses?” si la respuesta es no dicho objeto pasa a la caja de descartes.
Sin embargo, esa caja no la tiro inmediatamente si no que la dejo a la vista y convoco en casa con cualquier excusa a un grupo de amigos –algo que hago especialmente ahora en verano son mini torneos a la consola-.
De esa forma doy la posibilidad de que cualquiera de ellos pueda aprovechar la visita para llevarse algo que le guste o pueda serle útil ¿para que tirar indiscriminadamente y desaprovechar una oportunidad de hacer un regalo a un colega y quedar como alguien generoso y desprendido?
Pero en el hecho de hacer limpieza y desprendernos de lo que ha dejado de sernos útil hay una lección de tipo más espiritual, y es que…
SI NO PODEMOS DESPRENDERNOS DE OBJETOS TAMPOCO PODEMOS DE SITUACIONES Y CREENCIAS LIMITADORAS.
Ganamos dinero y lo gastamos, a veces acertamos y a veces no, a veces es por capricho y otras por cosas que realmente precisamos para nuestra supervivencia y satisfacción personal, pero la cuestión es que hacer limpieza nos da la energía e instala en nuestras mentes la actitud correcta para desprendernos de lo que realmente es importante desprenderse:
- Creencias limitadoras –generalizaciones, distorsiones o selecciones-,
- Trabajos que no nos gustan, socios que se aprovechan de nosotros
- Amigos espantachochos, gente negativa con la que vamos por no estar solos
- Costumbres que no dan ningún fruto: por ejemplo ir a discotecas si no nos gustan.
- Pereza en mejorar tu imagen: conservando ropa vieja porque “no está rota” o “todavía te cabe” solo consigues desaprovechar la oportunidad de actualizarte y mejorar ese aspecto como seductor.
Obviamente todas estas cosas tardan más tiempo y son más complejas de resolver que dedicar una tarde a poner en orden tu habitación, pero para resolverlas necesitas energía y un lugar que haga relajarte y darte nuevos ánimos para mejorarte a ti mismo.
POSTS RELACIONADOS:
1. Los 11 puntos del éxito de Bill Gates
2. Equivocarse forma parte del éxito
3. Coaching, aprende a ser la mejor versión de tí mismo

