Cómo ser un ligón de discoteca

“Hola, ¿Cómo te llamas? ¿Qué Tomas? ¿Tienes fuego?”

Todos hemos visto y oído a algún tipo hacer estas preguntas cientos de veces en bares y discotecas. Si, hablamos de ese tipo cutre y sudoroso que va de chica en chica con el cubata delante luchando contra reloj por ligar con –cualquier- mujer que le haga caso y a ser posible antes de que le de el bajón por causa de todo el alcohol acumulado durante la noche.

Si, lo habéis adivinado, hoy hablaremos del mundo de los ligones de discoteca, esos auténticos e incomprendidos titanes de la noche que mantienen a flote la economía domestica de porteros, gogós, camareras, encargados de guardarropía, dueños de locales de ocio nocturno.

Al fin todo lo que quisiste saber y nunca te atreviste a preguntar de estos héroes anónimos que entretienen a las mujeres y –al menos a mi- me hacen reír muchísimo.

Aprovechamos de paso para resaltar el hecho de que esta Web se llama Aprende Seducción y no por ejemplo Aprende a ligar y es por un motivo: No es lo mismo ni hay que confundir un seductor, una persona que de forma natural atrae a las mujeres y vive de cierta forma con un buitre de discoteca sediento por arrimarse a cualquier chica que se deje.

Digamos que un seductor liga mucho, pero que no es lo mismo que un ligón, pero que de hecho son cosas opuestas e incluso excluyentes entre si como explicamos a continuación. Pero antes hagamos una…

RADIOGRAFÍA DE UN LIGÓN DE DISCOTECA

Podemos definir a un ligón como un tipo que lo intenta mucho, e incluso a lo largo del tiempo acaban desarrollando su propio método de hacer, pero que en el fondo no se da cuenta que está haciendo el ridículo y malgastando tiempo y energía tratando de seducir a mujeres predispuestas a mandarle a freír espárragos en un ambiente –ruidoso, abarrotado de gente, caro- diseñado específicamente como una trampa para tíos solteros y hambrientos de sexo.

Aunque en realidad las discotecas suelen ser una trampa para la mayor parte de hombres, al menos los ligones tratan de amortizar lo que se invierten tratando de conocer chicas, lo que en cierta forma les hace mejores que sus primos lejanos los aguantacubatas.

La cuestión es que a pesar de que es capaz de ir e intentar establecer una conversación con cualquier mujer, estas perciben en seguida su naturaleza de ligón, es decir de un tipo raro y SUMAMENTE NECESITADO capaz de hacer y decir cualquier cosa por llevárselas a la cama

En si esto es lo que diferencia a un seductor de un ligón. Un seductor trata de hacer sentir ESPECIAL a la chica que elige seducir, en cambio un ligón es alguien que no tiene valores ni reparos en intentarlo con cualquier chica, y lo que es peor EN NI SIQUIERA DISIMULARLO, lo cual en un sitio cerrado como es una discoteca es mucho más evidente para ellas.

Pero en cierta forma los ligones de discoteca tienen un algo entrañable que me fascina. Todos los que he conocido tienen una serie de rasgos en común que los convierte en improvisados anti-héroes –como Torrente, Pajares o Ángel Cristo por decir algo- y sobre todo un ritual, una liturgia que siguen a rajatabla cada viernes y sábado noche y que viene con el papel.

LA GUÍA

Ponerse guapo

De lunes a viernes el ligón es indistinguible del resto de los mortales, de hecho puede que incluso sea si cabe más tímido y retraído que cualquiera, pero cuando llega el fin de semana empieza a sentir la llamada de la jungla y saca de su fondo –muy al fondo- de armario sus mejores galas: camisitas del Desigual, zapatitos, ese cinturón Calvin Klein comprado a un mantero…

Es gracioso cómo el ligón solo se acuerda de cuidar su aspecto horas antes de salir de marcha, así el proceso continua afeitándose a conciencia –a ser posible con música que ayude a ponerse en situación-

No suele darse cuenta que para alguien mínimamente observador y sobre todo para ellas se nota A LA LEGUA cuando llevas ropa que sueles ponerte habitualmente y cuando no, así que antes incluso de …